Ikebana-arte-del-arreglo-floral-japonés

Ikebana, el arte del arreglo floral en Japón

Si pensamos en el arte del Ikebana, podemos caer en la malinterpretación de identificarlo con un mero arreglo floral, cuando en realidad lo que esconde es todo un arte japonés que conecta y comunica al hombre con la naturaleza, traspasando el mero formalismo estético.

¿Qué es el Ikebana?

Tal y como lo podemos percibir, el Ikebana es una composición decorativa basada en la disposición de flores, semillas, hojas y frutos. Sin embargo, la concepción de esta composición se rige por sus propias normas. Así, los elementos deben ser de origen orgánico y deben remitirnos a la estación del año en la que nos encontremos. Además, el artista debe tener en cuenta el crecimiento y muerte de los distintos elementos que conformen su arreglo. De esta forma, la obra evoluciona y nos habla del paso del tiempo. Y es que del Ikebana nos transmite el amor por la naturaleza en todas sus fases, por lo que de él debe emanar una representación del tiempo, de la estación en la que nos encontremos y del desarrollo de los elementos que hemos utilizado.

Destacan además la pureza de sus líneas, tan habituales en la cultura japonesa, en su arquitectura y en su arte. De esta forma, destaca el minimalismo que desprenden estos arreglos florales, construidos a partir de un pequeño número de flores. Asimismo, no hay que dejar de prestar especial atención al color, la forma y la textura de los elementos; características que vienen dadas por la propia naturaleza de los elementos escogidos.

Por regla general, los arreglos florales del Ikebana tienen su base en un triángulo escaleno definido por tres elementos principales, que pueden ser ramas. Esta estructura remite a la comunión entre cielo, hombre y tierra en unos, o entre el sol, la luna y las estrellas en otros.

Además, lo ideal es que los elementos apunten al cielo, cómo símbolo de elevación espiritual.

El Ikebana como método de meditación

La conexión del Ikebana con el paso de las estaciones y los ciclos de la vida lo convierte en mucho más que una práctica de expresión artística. El Ikebana tiene además un fuerte carácter espiritual, por lo que es utilizado además como método de meditación. De hecho, la elaboración de los arreglos debe hacerse en completo silencio, para así poder apreciar las formas y texturas brindadas por la naturaleza. Es un momento íntimo de comunicación con la naturaleza en el que relajar cuerpo, mente y alma.

El Ikebana es un momento de unión entre el hombre y la naturaleza

El Ikebana entabla un diálogo con la naturaleza en el que relajación, concentración y expresión de los sentimientos nos reconcilian con nosotros mismos y nos ayudan a conocernos mejor.

Historia y evolución del Ikebana

El Ikebana tiene una larga historia de más de quince siglos. Nace con la penetración del budismo en Japón, cuyos sacerdotes incluían arreglos florales en sus rituales como ofrendas a Buda. Esta práctica se mantuvo en el tiempo, pero fue perdiendo paulatinamente su carácter estrictamente religioso para centrarse en el naturismo y en la conexión con la naturaleza. De los monjes budistas, la práctica del Ikebana se extendió a los miembros de la nobleza, que siguieron utilizando unas estrictas normas en la composición de los arreglos.

Poco a poco, el Ikebana se va extendiendo en las casas de Japón, hasta ocupar un lugar privilegiado en la decoración de las estancias, el tokonoma; un habitáculo en el que se incluyen el Ikebana y otros elementos de la decoración tradicional japonesa.

Estilos de Ikebana

Soshun-Matte-Ikebana

Plato Soshun de 19,5cm – 11,90€

A lo largo de los siglos han ido surgiendo diversas escuelas que han ido marcando un estilo propio. De ellas, destaca la escuela de Ono no Imoko, cuyas obras se caracterizan por su verticalidad y simbolizan el universo. Esta escuela fue la que sentó las bases de los estilos de Ikebana que podemos admirar en la actualidad.

Hasta el s.XV no encontramos las primeras manifestaciones de un Ikebana estricto en sus reglas formales. De esta época data el principal maestro de Ikebana, llamado Ikenobo Sengyo, quien asentaría unas nuevas bases para dar paso un siglo más tarde al estilo Rikka, practicado en su misma escuela. El estilo Rikka se caracteriza por su fuerte carácter ceremonial, ya que sus obras eran las destinadas a los templos budistas; obras de gran altura armadas en pesadas vasijas.

Con el paso del tiempo este estilo también fue evolucionando, dando pie a otras corrientes menos estrictas, pero no por ellas menos comprometidas con la conexión entre el hombre y la naturaleza.

A lo largo del s.XV otra corriente de Ikebana fue surgiendo, el Seiwa, que resaltaba por dar más importancia a la propia creatividad de cada artista. Este estilo también evolucionó durante un siglo para dar lugar al conocido como Nageire, determinado éste por la aparición de las “Casas de Té”. Este estilo se caracteriza por ser mucho más casual e informal que todos los anteriores y dar completa libertad a los artistas en la creación de sus arreglos florales. El Nageire se caracteriza porque por primera vez se permite que los elementos que forman parte de la obra toquen los bordes de los recipientes que contienen los arreglos florales.

Los estilos de Ikebana se mantienen más o menos definidos durante años, hasta prácticamente la mitad del s. XIX, cuando Japón toma contacto con occidente. En este contexto, surge el Moribana, estilo que combina las características más regias del Rikka con las más casuales del Nageire. Destacan en él la mayor inclusión de flores en los arreglos y la pérdida de protagonismo de las vajillas que los recogen.

De esta época también data el surgimiento del estilo Shoka, una revisión al estilo más ortodoxo del Rikka. El estilo Shoka da una nueva importancia al carácter de la planta y a su evolución en su crecimiento. Este estilo ha sido a su vez dividido en dos en la segunda mitad del s.XX. Por una parte, encontramos el estilo Shoka Shofutai, de líneas más tradicionales; y por otra, el Shoka Shimputai, mucho más expresivo. Asimismo, el Rikka también fue dividido a finales del s.XX en dos corrientes del mismo nombre: el Rikka Shofutai, más tradicional, y el Rikka Shimputai, más contemporáneo.

Estos son los estilos más destacados. Sin embargo, también hay que prestar atención al estilo Shinka, de la escuela Misho; el Heika, el Kakubana y el estilo libre. Cada uno de ellos marca su acento en un aspecto determinado que marque la relación del hombre con la tierra, con el universo y con su espíritu. Hay que tener presente que cada escuela además tiene un estilo propio y que en la actualidad existen más de 3.000 escuelas de Ikebana sólo en Japón.

Como hemos visto, el Ikebana es mucho más que un arreglo floral, concibiéndose como una expresión artística, llena de sutilezas y de historia. Es una poderosa composición en la que apreciar la belleza de la naturaleza, de sus formas, texturas y de su evolución, que acentúa la belleza de cada uno de sus elementos.

vajilla japonesa

Trackbacks and pingbacks

No trackback or pingback available for this article.

Leave a reply

20 + 19 =

*