UN ENFOQUE NÓRDICO PARA TOKYO

La mezcla de los estilos nórdico y japonés en una mesa, hace que se genere una simbiosis de líneas depuradas y detalles exquisitos.

Se entrelazan aquí lo funcional con lo simbólico y ancestral, donde los elementos de la naturaleza, el espacio poco recargado y la luminosidad confluyen creando un conjunto acogedor y apetecible.

Tokyo es una ciudad donde lo contemporáneo convive con una cultura milenaria. Este concepto lo podemos trasladar a la decoración, dando un enfoque nórdico a los detalles orientales que componen la mesa.

Una mesa occidental de estilo nórdico, sencilla, limpia y luminosa, puede adquirir un toque de sofisticación si incluimos en ella elementos como platos, cuencos o tazas de estilo oriental. La gastronomía mediterránea en concreto, y la europea en general, pueden presentarse con sumo gusto en delicadas piezas de porcelana, únicas y exclusivas. Diferentes culturas convivirán en una mesa donde los comensales sólo podrán admirar la originalidad en tu gusto.

Los colores claros del estilo nórdico buscan dar luminosidad a cualquier ambiente. Esto también se puede lograr en una mesa. Mantelería y servilletas de tonos blancos, beige o grisáceos, dan la facilidad de romper la armonía con pequeños detalles y filigranas propias de los dibujos decorativos orientales. Así, nuestra mesa se presenta como un gran lienzo en blanco en el que podemos incluir con cuidado y acierto pequeños toques de color, detalles sutiles presentes en una vajilla que colocaremos con estudiada disposición.

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Otro de los elementos comunes entre el estilo nórdico y el oriental, es, tal y como mencionábamos al principio, incluir la Naturaleza en sus diseños. Así, los muebles y objetos de madera propios de estilos rústicos, mediterráneos o del norte de Europa, son perfectos para ser acompañados de detalles como delicadas flores, olas y nubes de líneas nihilistas, aves, etc. muy presentes en platos orientales, tazas de té japonesas o cuencos.

El orden racional y meditado de los rituales propios de Japón, se materializa encima de una mesa donde las líneas rectas y las curvas conforman un mosaico suave, espacioso y depurado.

Dar ese enfoque nórdico y occidental en una mesa donde el detalle oriental está presente, logrará un espacio innovador que resultará encantador y cautivador. Lo sutil, lo exótico y lo funcional se pueden fusionar en la mesa para degustar desde platos muy elaborados hasta sencillas ofrendas gastronómicas para picar.

Prueba a ofrecer unas sencillas y deliciosas aceitunas en un cuenco oriental, o unos mejillones en un precioso plato rectangular con motivos orientales que simulan el mar.

Te sorprenderá el resultado de la presentación de estos manjares en tu mesa.

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